“Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. Bienaventurados los que lloran, porque serán consolados. Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque a ellos se les mostrará misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

Reflexión: Aunque se hicieron millones de monedas de Julio César, ¿qué pasaría si esta fuera la moneda real que Jesús tenía ese día?

Mateo 20:1 Parábola de los trabajadores de la viña
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