Cómo nos libera la confesión

Todos llevamos cosas que nos pesan: errores, arrepentimientos, cosas que desearíamos deshacer. Pero aquí tienes la buena noticia: ya no tienes que cargar con ellas.

La confesión es tu camino hacia libertad — la libertad de estar en paz, de ser alegre y de reencontrarse con Dios. Esta Cuaresma, da el primer paso para recuperar tu vida y apóyate en su misericordia y gracia.

No importa cuánto tiempo haya pasado, regresa, vuelve a casa. Él te está esperando.

Haciendo tu confesión

  1. Orad y haced un examen de conciencia. Haga clic aquí para ver el listado de los exámenes y responde las preguntas. Anota tus pecados.
  2. Después de entrar al confesionario, usted y el sacerdote harán la señal de la cruz. Pueden comenzar su confesión con estas palabras o similares: Bendíceme, Padre, porque he pecado. Han pasado [días, meses o años] desde mi última confesión.
  3. Confiesa todos tus pecados al sacerdote. Al terminar, di: “Estoy verdaderamente arrepentido de estos pecados.” Luego el sacerdote dirá algunas palabras:
  4. Luego te pedirá que ores la Acto de Contrición Oración en voz alta.
  5. Haz la penitencia que te dé el Sacerdote.

"Porque el pecado no tiene ningún poder sobre vosotros, pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia."